Teo-Bitácora #1.

Cuando comencé mi primer blog tenía 19 años, y me decía a mí misma que no importaba mucho que mis publicaciones terminen siendo intentos fallidos, porque era joven y ante mis fallos contaba con la perfecta excusa de mi falta de experiencia. En mi mente, tenía tiempo para aprender, y estaba segura de que en unos años, sabría a ciencia cierta por dónde ir con mis escritos y con todo mi contenido en general.

Fui muy optimista. Ahora tengo 30, una edad en la que parece que uno no puede excusarse sin sentir culpa por las cosas que se supone que, a estas alturas, ya debería dominar. Es recurrente el sentir de que los años pasaron muy rápido y que las cosas que se alcanzaron a hacer, son pocas en comparación con las que pudieron haberse hecho.

Al preguntarme: ¿Qué hiciste con tu tiempo? La respuesta comienza con un silencio incómodo, seguido de un intento de autoaceptación: Mi historia hasta aquí se dio de la manera que se dio, de una manera única e irrepetible; no puedo medirme en relación a la historia y avances de alguien más, ni puedo permitir que alguien más intente medirme tomando como referencia su propia historia o la construcción de un ideal.

Existen razones por las cuales no sé lo que no sé: Elegí desarrollar ciertas áreas, siendo el precio de esas elecciones la imposibilidad de desarrollarme en otras. Por lo tanto, acepto mis áreas de ignorancia y doy la cara por ellas de la misma manera que la doy por mis áreas de conocimiento. Todos somos limitados, y no debería sentir culpa por no saber algo que, hasta este momento actual no se me había presentado como necesidad o posibilidad.

Todo el preámbulo que acabo de hacer, no es más que mi racionalización de por qué dejé de escribir como lo hacía antes. Es que pareciera que en vez de haberse reducido el número de interrogantes respecto a qué escribir, estas han aumentado; y en vez de haber aumentado mi seguridad respecto a lo que produzco, esta ha disminuido (no porque no haya mejorado, sino porque la exigencia que me pongo aumenta a un ritmo más acelerado que el ritmo al que puedo mejorar, y la vieja excusa de “aun soy joven para fallar sin culpa” ya caducó hace años).

Pero aquí estoy otra vez, decidiendo ser vulnerable al compartir mis reflexiones de una etapa importante de mi vida. La semana pasada retomé mis estudios de teología de manera presencial (me quedan 2 años), y quiero exprimir bien mis momentos aquí. Quiero conservar esta parte con especial énfasis, como un pequeño tesoro para mis referencias futuras, como migas de pan que sirvan de rastro para después recordar este camino que espero que marque un antes y un después en mi identidad.

Razones por las que estudio teología

  • Ser mejor cristiana: Esa es mi incesante búsqueda. Imitar mejor a Jesús con mi vida en cada área, en todo ámbito de la vida. Quiero mantenerme reflexiva para que el conocimiento y las experiencias que reúna aquí sean buen contenido para mi crecimiento, para reevaluar mi vida y mis acciones. Quiero analizar mejor mis raíces, conocer más historia, más argumentos, más nombres importantes, quiero entender mejor las cosas que quizás he defendido sin mucho fundamento. Creo que el estudio no serviría de mucho si no comienzo con este filtro, de que el conocimiento sea sentido e integrado en mí, que no quede muerto nada más.
  • Vencer mis miedos: Toda la vida he sido muy pasiva y solitaria, ha habido momentos de excepción en los que me he abierto más, pero no he integrado bien en mí el compartir, el salir de mi sitio más cómodo. Quiero poder hablar mejor en público, quiero tener más confianza, quiero tratar más con gente, no quiero que todo se quede solo en teoría.
  • Darle importancia a la comunidad: Entre compañeros, iglesia, etc. Eso incluye ser vulnerable, permitir ser conocida por el resto y dejarse ayudar y corregir cuando sea necesario. También quiero estar presente para otros, tener un interés genuino, saber compartir.
  • Darle un mejor contenido a mis habilidades: Quiero crear arte con mejor contenido, no quiero solo crear por crear. Quiero ser consciente de enriquecer mi arte durante este proceso, intentando plasmar ideas más complejas y tener conceptos mejor definidos.
  • Soy nerd: Amo leer, estudiar, conocer cómo algo llegó a ser como es, así que es estimulante y placentero para mí el estudio.

Razones por las que NO estudio teología

  • No quiero ser pastora, ni tener cargos importantes en alguna iglesia: De hecho, me cuesta decir que tengo “el llamado de Dios”, porque no me gusta creer que existe solo un grupo selecto llamado por Dios y que el resto solo debe ir a la iglesia una vez a la semana. Pienso que cada cristiano tiene su parte en el desarrollo de la iglesia; entendiendo “iglesia” no como institución, sino como el cuerpo de Cristo que visibiliza a Dios en el mundo mediante el amor que debe ser evidente en cada cristiano y que es restaurador de vidas y de contextos adversos.

Quiero mantenerme sencilla, no quiero creer que por tener conocimiento teológico soy superior al resto en alguna medida. No quiero fortalecer jerarquías, no quiero quitarle la voz a nadie usando yo un puesto frente a otros, cuando lo bonito es compartir un espacio alrededor del resto.


Para dar un poco de contexto…

  • Por ahora sigo 2 materias en las mañanas, Teología Contemporánea y Hebreo I
  • Es desafiante pensar en todo lo que me falta aprender, y quiero aprender de verdad, no solo por una nota. (De hecho, en Teología Contemporánea estoy solo de oyente)
  • Tengo una materia online: Pentecostalismo
  • Me encanta ir a la biblioteca, pero no puedo leer tanto como quisiera porque primero debo cumplir con las tareas.
  • Me gusta y es enriquecedor tener un ambiente internacional, con compañeros y profesores de varios países.
  • Aun no tengo una iglesia asignada fija donde asistir.
  • Estoy intentando seguir creando (dibujando, pintando, escribiendo), así que les dejo uno de los dibujos que hice para la clase de Teología Contemporanea. (La semana que viene espero hacer más)

PD.: La frecuencia de publicación de las teo-bitácoras será semanal (cada domingo), no siempre serán tan largas ni muy elaboradas, la idea solamente es guardar un pedacito de lo más importante.


Las teo-bitácoras son publicaciones semanales de mi proceso de estudios de teología y vivencias mientras soy interna en el seminario. Es mi manera de guardar constancia de esta etapa para después poder recordar mejor. Lo mantendré como un espacio no tan estructurado donde puedo poner desde reflexiones hasta vivencias o alguna foto bonita que tome.

2 comentarios sobre “Teo-Bitácora #1.

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  1. Me siento refleja en lo que escribes sobre ya no sentir que se tiene todo el tiempo que uno quisiera para errar, cada vez se siente menos tiempo para improvisar y también me hace recordar a una persona que decía que ahora los seres humanos vivimos con mas vergüenza por que al ver tantas vidas perfectas en las redes sociales empezamos a compararnos y a sentir vergüenza de nosotros mismos al pensar en lo que no hemos logrado.

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